Salud ósea
La salud ósea es un aspecto fundamental dentro del seguimiento nutricional de los niños con PCI, ya que pueden presentar una pobre mineralización ósea y esto puede condicionar la aparición de fracturas.1
Durante la infancia y la adolescencia, los huesos crecen muy rápido y se están formando constantemente. Entre los 9 y los 18 años hay una etapa muy importante llamada periodo crítico, en la que se forma aproximadamente el 60 % del contenido mineral óseo. Este periodo es clave para que los huesos sean fuertes en el futuro. Si por alguna razón no se logra alcanzar ese pico de masa ósea, existe más riesgo de osteoporosis y fracturas en la vida adulta1
En este proceso de crecimiento es muy importante tener en cuenta que la salud de los huesos depende de 2 tipos de factores:1
- Factores intrínsecos, propios de cada niño, que no se pueden modificar:
- Sexo.
- Genética.
- Etnia.
- Factores extrínsecos, en los que sí se puede actuar:
- Dieta: calcio y vitamina D.
- Enfermedades crónicas.
- Peso corporal y fuerzas de carga de peso.
Debido a esto, los problemas en los huesos son comunes en niños con enfermedades neurológicas, como la PCI, ya que pueden presentar varios factores que afectan a la mineralización ósea, como pasar mucho tiempo inmovilizados, una alimentación insuficiente con poca ingesta de calcio, poca exposición al sol (lo que provoca falta de vitamina D) o el tratamiento con algunos medicamentos que reducen la vitamina D en el cuerpo1.
Todo esto hace que los huesos sean más frágiles y puedan romperse con golpes muy pequeños, sobre todo en el fémur. Las fracturas repetidas no solo causan dolor, sino que también afectan mucho la calidad de vida del niño1.
La mejor forma para ayudar a mantener la salud ósea es una adecuada prevención, intentando reducir los factores de riesgo:1
- Asegurar suficiente calcio y vitamina D en la alimentación. Si no se alcanza con la dieta, el médico puede recomendar suplementos.
- Recomendar la exposición al sol de forma segura. Esto ayuda al cuerpo a producir vitamina D, que es clave para absorber el calcio.
- Controlar enfermedades crónicas, ya que pueden afectar a la salud ósea, sobre todo si se suman problemas, como desnutrición, poca actividad física o ciertos medicamentos.
- Recomendar la actividad física regular, en la medida de lo posible. Son muy recomendables los ejercicios que impliquen carga de peso, porque fortalecen los huesos.
- Mantener una buena nutrición general.
Referencias
- Martínez Costa C, Crehuá Gaudiza E, Arcos Machancoses JV, editores. Manual de Nutrición en el niño con enfermedad neurológica. Madrid: Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP); 2022. Disponible en: https://www.seghnp.org/sites/default/files/2023-05/Manual_Nutricion_enfermedad_neurologica.pdf [www.seghnp.org].
